Una cuenta de ahorros se entiende como una en la que las personas van depositando sus excedentes para, al final de un período, recibir un monto mayor gracias a los intereses pagados por la institución financiera. Sin embargo, ese concepto se desvirtuó porque las comisiones por mantenimiento, portes, gastos y demás nomenclatura financiera hicieron que lo que se cobraba al ahorrista por tener una cuenta fuera mayor a lo que el banco pagaba por intereses.Consciente de esto, la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS) hizo obligatorio desde abril que las instituciones financieras informen cuál es el saldo mínimo a partir del cual un ahorrista obtendrá rentabilidad.Esta medida hizo que en los últimos 12 meses, aproximadamente el 50% de las entidades bancarias haya preferido eliminar sus cuentas con cobro de mantenimiento y ofrecer cuentas sin cobro de dicha comisión, señaló Giovanna Prialé, gerente de Productos y Servicios al Usuario de la SBS.