Los operadores de la empresa Comunicore, beneficiada con los S/.35.9 millones que le pagó la Municipalidad de Lima apenas se iniciaba el año 2006, no solo utilizaron a tres personas de barrios marginales para colocarlas en el directorio de esa compañía, cambiarle el nombre en una notaría de La Oroya y, después, desaparecerla.Perú.21 ha descubierto, ahora, que ni bien Comunicore tuvo en sus cuentas el dinero que le pagó la diligente gestión de Luis Castañeda, no solo efectuó pagos y transferencias por la vía regular, sino que volvió a reclutar a personas de similar procedencia -un pueblo joven de los cerros de Comas- para que retiraran de dos bancos S/.16 millones en efectivo. Es decir, no todo el dinero se quedó en el circuito financiero. Más bien, fue retirado en efectivo con destino desconocido.