La periodista peruana Vicky Peláez, su esposo Juan Lázaro y otras ocho personas arrestadas el domingo 27 de junio en Nueva York se declararon ayer culpables de conspirar para actuar como agentes no autorizados de Rusia y lavados de activos. Todos fueron expulsados de Estados Unidos en horas de la noche.El desenlace de esta novela se inició con las declaraciones de Juan Lázaro, quien reactivó engranajes del espionaje ruso. El llamado de auxilio del agente de campo Mikhail Anatonoljevich Vasenkov (nombre verdadero de Lázaro) llegó procedente de Nueva York el 1 de julio. El mensaje codificado estaba incluido en una confesión difundida por la fiscalía de Manhattan y puso en alerta al comando del servicio exterior de inteligencia de la Federación Rusa (SVR). Dos comentarios sueltos, aparentemente sin mayor sentido, fueron suficientes para activar los planes de rescate. El espía al negarse a dar su verdadero nombre dijo que "aunque amaba a su hijo, no abandonaría su lealtad al servicio de espionaje ruso ni siquiera por su hijo". También que "su residencia había sido comprada con dinero proveniente de Moscú".