"OTORONGOS" SE REACOMODAN CON MIRAS AL 2011
5 de julio de 2010

En vísperas de iniciar su quinto y último año de gestión, el Congreso de la República presenta una composición que no refleja la voluntad del electorado que, en abril de 2006, apostó por una representación predominantemente opositora al régimen aprista. Ese Poder Legislativo, compuesto por solo cinco bancadas, y con apenas 36 curules oficialistas de un total de 120, se ha transformado -por obra y gracia del transfuguismo- en un monstruo burocrático, con nada menos que ocho bancadas y un grupo parlamentario especial, creado únicamente para contentar a tres disidentes nacionalistas de imperceptible participación, pero de suma importancia cuando de sumar votos se trata.El caso más elocuente de la inconsecuencia política congresal -traducida en sucesivos cambios de camiseta retribuidos con viajes al exterior, presidencias de comisiones o un lugar en la Mesa Directiva- se registra en el Partido Nacionalista. De los 45 integrantes que tenía inicialmente, el bloque humalista conserva, a duras penas, a poco más de la mitad. El resto está disperso en distintas bancadas, con las cuales no necesariamente tiene afinidad ideológica, pero sí intereses comunes con miras a las próximas elecciones generales de 2011.