LOS PILOTOS SECUESTRADOS ROGARON A SUS CAPTORES POR SU LIBERACIÓN
2 de julio de 2010

El piloto Francisco Curto entendió que algo andaba mal cuando sintió un cañón de metal en la sien. No estaba seguro de que era una pistola; pero sí de que se trataba de algo que podía matarlo. Había despegado del aeródromo de Nasca 25 minutos antes con siete pasajeros, uno de ellos era una mujer. De pronto, ella se desmayó -es decir, simuló desmayarse- y Jorge Ríos, el copiloto, dejó su puesto para auxiliarla. Lo redujeron. Curto volteó para ver lo que ocurría. Lo echaron en el piso a él también. Entonces, sintió el metal frío en la cabeza. Uno de los pasajeros tomó el control de la avioneta y ahí, sobre las líneas de Nasca, empezó la pesadilla que duraría 20 días. Y puede decirse que la crisis que viven aún no termina, pues ayer, desde las 8:00 a.m. hasta las 5:00 p.m., el piloto y el copiloto de la avioneta de Aerodiana fueron interrogados, en calidad de agraviados, por representantes del Ministerio Público y por dos miembros de la Policía Antisecuestros enviados desde Lima a Puerto Maldonado.