El ex presidente de la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (Aidesep), Alberto Pizango Chota, ingresó ayer al Juzgado Penal 37 de Lima esposado, con chaleco antibalas y sumamente sereno. Al parecer, intuía lo que iba a disponer la jueza Carmen Arauco. Cuatro horas después, abandonó el despacho judicial en libertad, luego de que la magistrada ordenó variarle la orden de detención por la de comparecencia restringida. En la resolución dictada por la jueza pesó mucho la decisión del procesado de renunciar a su situación jurídica de asilado para retornar al país y ponerse a disposición de la justicia. Fuentes judiciales indicaron, además, que Pizango se comprometió a colaborar con la justicia y no perturbar la actividad probatoria. En este proceso, el ex dirigente indígena está acusado por delitos contra la paz pública y apología respecto a los cargos de sedición y motín en agravio del Estado. Pizango, quien presidía Aidesep cuando se produjeron los hechos luctuosos de Bagua que terminaron con la muerte de 23 policías y diez civiles, además de la desaparición de un efectivo policial, ofreció una conferencia de prensa en la cual dijo lamentar "profundamente la pérdida de vida de mis hermanos policías e indígenas". Tras expresar a todos los deudos sus condolencias, pidió una “investigación imparcial de los hechos de Bagua” y se comprometió a luchar por la paz social.