No supieron esperar. Esa es la frase que podría resumir lo que ayer ocurrió en Quillabamba, capital de la provincia cusqueña de La Convención. Esa localidad iba a ser sede del diálogo entre el Ejecutivo y los dirigentes locales que hace una semana organizaron un paro para impedir la construcción de un ducto que transportará hacia la costa el gas de Camisea. Los dirigentes y pobladores de La Convención no supieron esperar al primer ministro Javier Velásquez Quesquén y su comitiva que se retrasó por el mal tiempo que reinaba en la capital de región. La reunión que en un principio fue pactada para las 9 a.m. se postergó una y otra vez conforme avanzaba el día. Al final, cansados y hambrientos , los dirigentes de La Convención se retiraron a almorzar y afirmaron que coordinaron con Ángela Huatay, asistenta del equipo de prensa de la Presidencia del Consejo de Ministros, para que la cita se iniciara a las 3 p.m. Sin embargo, la funcionaria niega tal acuerdo. Lo cierto es que el ministro llegó a las 2 p.m. y se dirigió directamente al local de los Productores y Exportadores de Café donde se realizaría el diálogo, pero allí no encontró ni autoridades ni dirigentes. Esta "descortesía", como lo calificó el jefe del Gabinete, hizo que improvisara una conferencia de prensa con algunos periodistas que llegaron presurosos al local.Molestos por la reacción del ministro los dirigentes más recalcitrantes encontraron la puerta abierta para anunciar que en junio retomarían el paro indefinido que habían dejado en suspenso y que convocarían a otras regiones a unirse al reclamo.