En respuesta al prófugo empresario José Enrique Crousillat, quien, desde la clandestinidad, se declaró víctima de un supuesto acoso gubernamental, el presidente Alan García negó tal imputación y aseguró que en el Perú no existen perseguidos políticos. "Aquí hay una democracia total. Hay independencia (de poderes), y si el Poder Judicial emplaza a una persona, el poder político no tiene nada que ver", remarcó durante una visita a Pisco. No obstante, el mandatario no explicó por qué, hasta ahora, la Policía Nacional no logra capturar a Crousillat.