Copias de decenas de correos "hackeados" a abogados de los estudios Echecopar, García Sayán y Sousa-Nakazaki fueron encontradas en poder de la ex ejecutiva de Business Track (BTR) Giselle Giannotti, de acuerdo con el expediente judicial del caso.Giannotti guardaba también en su casa de Las Casuarinas resúmenes de transcripciones de conversaciones telefónicas entre los abogados y sus clientes, "pinchadas" por los espías de BTR. Por el contenido de los diálogos seleccionados, el propósito era chantajear a las víctimas del espionaje telefónico.Una de las direcciones de correo electrónico más "hackeadas" pertenece a la abogada Cecilia Blume Cillóniz, cuando laboraba en el Estudio Echecopar, entre 2002 y 2003. Blume relató a este diario que cuando la Policía la citó para recoger su versión, le mostraron solo dos e-mails cuando en realidad son más de treinta. "Se trataba de correos sobre el caso Ambev, empresa a la que patrocinábamos. Supongo que quien estaba interesada en la información era la competencia", dijo Blume, refiriéndose a la cervecera colombiana Bavaria.