A pesar de que con otros funcionarios -como Rafael Rey, el general Miguel Hidalgo y Luis Nava- no ha tenido reparos en poner las manos al fuego, el presidente Alan García prefirió ayer mantener una posición cauta cuando se le preguntó sobre la posibilidad de que su ex primer ministro Jorge del Castillo esté comprometido con presuntas irregularidades en la concesión de los lotes petroleros. Sostuvo que se aferra a la idea de que la actuación del ex premier en este tema fue con el propósito de garantizar inversiones, pero aclaró que si se comprobara una actitud indebida, daría una respuesta clarísima. "Usted sabe que yo no me caso con nadie (...) No he venido aquí para favorecer o para permitir que alguien se aproveche del Estado; si lo descubriera, ahí acaba la amistad, como ha terminado mi amistad con mucha otra gente cuando he visto que lo que buscan es usar al Estado como un medio de proyección social y económica a punta de (actos) ilegales", enfatizó en declaraciones formuladas en la sede del Museo de la Nación.El jefe de Estado afirmó que Del Castillo cometió un gravísimo error al visitar la suite en la que despachaba el empresario Fortunato Canaán, y agregó que el propio legislador aprista lo ha reconocido."Yo soy su compañero y hermano, y lo hemos conversado (sobre la visita a Canaán) y le he dicho: ¿Cómo puede ser? La mujer del César no solo tiene que serlo, sino parecerlo", subrayó.