América Latina está escribiendo un capítulo nefasto con la obsesión armamentista de algunos gobernantes, de lo que se aprovechan países vendedores de armas que crean hipótesis de guerra para absorber nuestros recursos pues los gastos en compra de armamento en la región podrían llegar a los 35 mil millones de dólares si la Organización de Estados Americanos (OEA -en manos del chileno Insulza- lo sigue permitiendo.