Luego de 16 años de enfriamiento diplomático a raíz de que Argentina vendiera a Ecuador 5,000 fusiles y cartuchos en pleno conflicto del Cenepa, la presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, le dio ayer un valor simbólico a su visita al Perú y dijo que se trataba de un "acto de desagravio y de reparación histórica" por el comportamiento que tuvo su país."Lo hago en nombre de todos los argentinos, para superar enojos y viejos episodios que no vale la pena mencionar siquiera, pero que hirieron profundamente a los peruanos", anotó.Aunque no pidió perdón, Fernández consideró la actuación argentina particularmente injusta porque, en 1982, el Perú "tuvo un gesto único en toda América del Sur cuando sucedió lo de (la guerra de) las Malvinas de poner a disposición aviones, pilotos y misiles para combatir al último enclave colonial en el continente".