Dicen que la palabra de un hombre es su honor. Pues bien, al ministro de Justicia, Aurelio Pastor Valdivieso, no le queda otro camino, para salvar su honor, que honrar su palabra y presentar su renuncia al cargo, luego que ayer, a través de una resolución suprema, el Gobierno dejara sin efecto el indulto otorgado al empresario José Enrique Crousillat. Ahora son sus propios "compañeros’ de partido quienes le exigen cumplir su palabra empeñada. Y en caso Pastor no lo recuerde, reproducimos su respuesta del 9 de marzo, cuando se le preguntó si renunciaría si se revocaba el indulto: "Por supuesto (que renunciaría). Tendría que aceptar la responsabilidad de algo que no es regular, pero para eso nos aseguramos, antes de enviar al presidente (el expediente del indulto), que todo es regular".En diálogo con Perú.21, la congresista Mercedes Cabanillas consideró que el ministro Pastor tiene la obligación de explicar al Congreso los detalles del indulto a Crousillat -para lo cual ya se presentó una moción de interpelación- y también de presentar su dimisión al cargo pues "evidentemente hay un tema de palabra empeñada públicamente. Hay cuestiones de honor de por medio".