A José Enrique Crousillat, quien le vendió la línea editorial de América Televisión al régimen fujimorista a cambio de varios fajos de dólares, ya no le preocupan los "ampays’ que demuestran que goza de mejor salud que nunca, por lo que no se justifica el indulto otorgado por el presidente Alan García. Y al Ejecutivo tampoco le preocupa hacerse de la vista gorda sobre este evidente engaño. Pero, mientras el Gobierno se cruza de brazos en el tema, la Procuraduría Anticorrupción ha iniciado un rastreo exhaustivo de las propiedades que el broadcaster pudiera tener tanto en Perú como en Argentina. Crousillat fue sentenciado por peculado y asociación ilícita para delinquir.