LA ORDEN FUE PONERSE A SALVO
4 de marzo de 2010

La tranquilidad del mar de Dichato, balneario en la costa de Concepción que desapareció en un 80% tras el tsunami del sábado pasado, ya no es un indicador de seguridad. Calmado lució el viernes, cuando los habitantes nadaban sin preocupaciones en sus entonces afables aguas turquesas y cuando algunos turistas mostraban sus yates en la arena blanca que ahora es difícil de recordar. Esa tranquilidad, cinco días después de la tragedia que se llevó todo, fue la misma ayer al mediodía, acompañada del irónico movimiento de pequeñas olas que aún devolvían fachadas enteras de casas. Serenidad. Hasta que los gritos de ¡tsunami! hicieron que las lágrimas y la angustia regresaran feroces a los rostros de los que lo perdieron todo.