EL SUELDO DE LA DISCORDIA
12 de febrero de 2010

Un día antes fue el canciller de la República, José Antonio García Belaunde, hombre de absoluta confianza del presidente Alan García, quien quitó la diplomática cautela de sus declaraciones y dedicó al congresista aprista y primer vicepresidente de la República, Luis Giampietri, una de las frases que deben haberlo resentido. "A veces no entiendo por qué él [Giampietri] parece como vicepresidente de la oposición y no del gobierno", dijo el canciller hace dos días.Y ayer por la mañana, fue la ministra de la Mujer y Desarrollo Social, Nidia Vílchez, una de las apristas más incondicionales al jefe del Estado, quien lanzó la peor acusación que se le puede hacer a un vicealmirante en situación de retiro: traición."El vicepresidente Giampietri conoce muy bien su función y tiene el honor de ser vicepresidente de la República por el Partido Aprista. Y a mí me parece que es una acción de traición a la confianza y a la designación como vicepresidente. Considero que es una traición al país y a la confianza del presidente de la República".¿Y qué ha merecido esta arremetida feroz contra Giampietri Rojas? Haber votado a favor de la insistencia por el bono militar y policial en la Comisión de Defensa del Congreso. El Poder Ejecutivo observó esta autógrafa por considerar que amenazaba la estabilidad fiscal.