Un día antes fue el canciller de la República, José Antonio García Belaunde, hombre de absoluta confianza del presidente Alan García, quien quitó la diplomática cautela de sus declaraciones y dedicó al congresista aprista y primer vicepresidente de la República, Luis Giampietri, una de las frases que deben haberlo resentido. "A veces no entiendo por qué él [Giampietri] parece como vicepresidente de la oposición y no del gobierno", dijo el canciller hace dos días.Y ayer por la mañana, fue la ministra de la Mujer y Desarrollo Social, Nidia Vílchez, una de las apristas más incondicionales al jefe del Estado, quien lanzó la peor acusación que se le puede hacer a un vicealmirante en situación de retiro: traición."El vicepresidente Giampietri conoce muy bien su función y tiene el honor de ser vicepresidente de la República por el Partido Aprista. Y a mí me parece que es una acción de traición a la confianza y a la designación como vicepresidente. Considero que es una traición al país y a la confianza del presidente de la República".¿Y qué ha merecido esta arremetida feroz contra Giampietri Rojas? Haber votado a favor de la insistencia por el bono militar y policial en la Comisión de Defensa del Congreso. El Poder Ejecutivo observó esta autógrafa por considerar que amenazaba la estabilidad fiscal.