¿En la cuerda floja? Las constantes declaraciones políticas que desde su asilo en Nicaragua efectúa el ex presidente de la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (Aidesep), Alberto Pizango, terminaron por cansar al gobierno de ese país.Ayer, el embajador nicaragüense en Lima, Tomás Borge, consideró que Pizango "debería ser expulsado de Nicaragua, pero no lo hacemos por respeto a sus compañeros indígenas (...) Pizango está abusando de la hospitalidad, de la generosidad del gobierno sandinista".En declaraciones formuladas a El Nuevo Diario de Managua, Borge advirtió que el ex líder indígena viene incumpliendo las normas internacionales del asilo político y que tiene permiso de la Cancillería de su país para hacerle un llamado de atención público. "Él no tiene derecho de hablar porque es un asilado; si él quiere hablar, que se vaya para Perú", sostuvo.