El asesinato de 12 policías en la Estación Nº6 de Petroperú (Bagua) el último 5 de junio no debió ocurrir y se produjo como consecuencia del desborde de la violencia propiciada por un grupo de familiares de nativos que habrían muerto durante las protestas ocurridas en un sector de la carretera Marginal de la Selva conocida como la Curva del Diablo.Así lo reconoció ayer ante un grupo parlamentario el líder awajún Jesús Manasés Valverde, quien es miembro de la comisión del Ejecutivo que investigó los sucesos de Bagua.No hay que olvidar que fueron 38 los policías retenidos por un grupo de indígenas awajún-wampis, de los cuales 12 fueron conducidos a los alrededores de la estación petrolera, donde fueron torturados y asesinados."Lo de la Estación Nº6 no debió ocurrir. Los dirigentes han pretendido que esto no suceda, tanto así que el presidente del Comité de Lucha tiene una herida de lanza. Pero lamentablemente se desbordó todo el control y ocurrió", afirmó Manasés.(Edición sábado).