Saliéndose del protocolo -aunque previa coordinación con el titular de la Corte Suprema, Javier Villa Stein-, el presidente Alan García pronunció ayer un discurso, en la ceremonia de apertura del Año Judicial 2010, en el que reveló que debió alejarse de sus amigos y rechazar invitaciones "para que el Poder Judicial estuviera libre de toda presión política, de toda presión del dinero y poder económico". "Nadie en esta sala, ni quienes están aquí junto a nosotros (los vocales supremos), puede decir que ha recibido llamada, sugerencia o petición del presidente o de su entorno", subrayó durante su alocución.