Bajo la fachada de una aparente pila de reclamos, la mayoría de los reclusos del penal de Huancas, en Chachapoyas, intentó la noche del jueves 31 una fuga masiva, aprovechando la disminución de la seguridad por las fiestas de fin de año. Fueron 20 horas de tensión que terminó con la muerte de dos presos y el secuestro de cinco trabajadores del Instituto Nacional Penitenciario (INPE) y del director de este centro, José Piscoya.De acuerdo con el viceministro de Justicia, Gerardo Castro, quien luego lideró la comisión que negoció acuerdos con los responsables de este incidente, en Huancas deberían existir 45 agentes de seguridad, divididos en dos turnos. Sin embargo, a las 8 p.m. del 31 de diciembre pasado solo había nueve trabajadores en el turno de la noche. Fuentes de la policía y funcionarios de Amazonas confirmaron a El Comercio que este relajo en la vigilancia era conocido por los internos de los pabellones A y B, los más peligrosos del penal, que aprovecharon para ejecutar su plan de fuga masiva.(Edición sábado).