Si esta vez se cumple un compromiso por el bien de los pulmones de toda la ciudad, los grifos de Lima y Callao estarán prohibidos de vender diésel nacional desde el 1 de enero del próximo año. Las refinerías Petro-Perú y Repsol solo podrán poner en el mercado capitalino diésel con cantidades de azufre cien veces menores a las actuales [de 5.000 partes por millón (ppm) a 50] y no tendrán otra salida que importarlo, pues sus plantas todavía no están listas para producir un combustible más limpio. Así lo establece el Decreto Supremo 061-2009 -aprobado en setiembre pasado- y que ayer fue resaltado por Luis Tagle Pizarro, coordinador ejecutivo del Comité de Gestión de la Iniciativa de Aire Limpio para Lima y Callao, durante el inicio de la semana del control de emisiones de gases vehiculares en la capital.