Presidentes del Perú y Ecuador evaluaron los compromisos de paz. Se plantearon 7 nuevos acuerdos para desarrollar las zonas de frontera. PIURA. En esta zona del norte peruano los hospedajes en la playa de Máncora y Punta Sal se llenan de turistas ecuatorianos en los meses de enero y febrero. Según cifras oficiales, durante el 2008, más de 127 mil de ellos ingresaron a nuestro país; en ese mismo año, 150 mil peruanos se aventuraron hacia las tierras del vecino país norteño. Además los vehículos tienen facilidades antes impensables para el tránsito binacional. La integración ha llegado a un punto en el cual, a ambos lados de la frontera, hay hospitales que atienden a peruanos y ecuatorianos por igual. La integración de las poblaciones es tangible en estas soleadas latitudes. Y en el plano político, ambos gobiernos viven una primavera de la confianza mutua, en la que los conflictos limítrofes parecen olvidados en un tiempo muy lejano y se auguran cosechas de abundantes y recíprocos beneficios. SIN NINGÚN TEMOR. El Perú y Ecuador, en palabras del presidente Alan García, son ahora "hermanos que pueden darse las espaldas sin ningún temor". Y esta confianza quedó plasmada en la reunión que el mandatario tuvo ayer en la ciudad de Piura con su homólogo ecuatoriano, Rafael Correa. Ambos encabezaron la III Reunión de Gabinetes de Ministros Binacional, un encuentro que ambos mandatarios calificaron de inédito en la historia de América Latina. La primera reunión se llevó a cabo el 2007, en Tumbes. La segunda tuvo lugar en la provincia ecuatoriana de Machala, el año pasado. Al inicio de este tercer encuentro, el entusiasmo de García era tal que habló sin problemas de una "nación ecuaperuana".