En la mente de Mario Vargas Llosa está claro que no podrá convencer a todos los peruanos del valor que tendrá el futuro museo que recuerde a las víctimas de la violencia. El escritor también tiene claro que las dudas sobre esta obra se sitúan en un sector minúsculo, al que no dudó en identificar y cuestionar."No voy a convencer a quienes tienen las manos manchadas de sangre, porque cometieron crímenes intolerables para cualquier conciencia civilizada ni a sus cómplices", señaló.