Tras una maratónica y tediosa jornada, en la que predominó el debate de proyectos de índole económico, el Congreso puso fin ayer a la primera legislatura ordinaria 2009-2010 que, una vez más, se caracterizó por la sucesión de numerosos escándalos, generados por la inconducta ética de algunos parlamentarios y por las dadivosas concesiones económicas del presidente del Parlamento, Luis Alva Castro, a favor de terceros y con recursos del Tesoro Público.El último día de la legislatura no estuvo exento de incidentes y, tampoco, del notorio ausentismo de congresistas, que se hizo sentir desde el inicio de la sesión matinal cuando, de acuerdo con el tablero electrónico, solo había 69 parlamentarios presentes.