El presidente Alan García cuestionó hace un par de días las relaciones que mantenían diversas autoridades del Estado con la Universidad Alas Peruanas (UAP). Incluso señaló con dureza la compulsión de esa casa de estudios por financiar viajes, editar libros, becas parecía formar parte de una conspiración. Quizás no lo sabía, pero los contactos de la UAP también habían llegado al despacho presidencial.La universidad firmó un convenio con la Casa de Gobierno el 16 de diciembre del 2008 el cual permitía que el personal del despacho podía seguir estudios profesionales en la UAP.