Los rezagos de la estampida humana que se generó la tarde del viernes cuando la Policía lanzó bombas lacrimógenas a un grupo de manifestantes que pretendió tomar la sede del gobierno regional, aún se ven en las calles de la ciudad de Abancay. Viviendas violentadas, lunas rotas, piedras por doquier y alguno que otro zapato pisoteado. Sin embargo, tras cumplirse ayer el undécimo día del paro dispuesto por el Frente de Defensa de Abancay, las perdidas económicas también son cuantiosas. Según el gobierno regional, al menos 15 millones de soles pierde diariamente Abancay por la medida de fuerza. De acuerdo con el alcalde provincial, Manuel Campos, los mercados ya empezaron a sentir el desabastecimiento por el prolongado bloqueo de las carreteras que llevan hacia la capital y al Cusco.