Un error imperdonable cometido por uno de los operadores chilenos que habían captado al técnico inspector FAP Víctor Ariza Mendoza permitió que los servicios de contrainteligencia de esa institución acumularan mayor información contra el topo peruano, lo que a la postre permitiría descubrir parte de la red de espionaje contra el Perú.Así ha quedado corroborado por las propias declaraciones textuales de Ariza, a las que El Comercio ha tenido acceso en exclusiva, y por algunos de sus correos electrónicos encontrados en sus computadoras.Ariza, según su propia confesión, fue calificado de sospechoso de brindar información secreta a Chile en el 2007, por lo que el Departamento de Contrainteligencia de la FAP designó a dos comandantes y a un capitán para que lo siguieran y acumularan pruebas contra él. El capitán, al que se le puso el seudónimo de "Damián", fue quien más progresó en su trabajo y hasta se reunió con Ariza para "transar" utilizando como cubierta una supuesta necesidad económica.