Las próximas horas serían decisivas para el gobierno de Michelle Bachelet. Habrían entrado en pánico por la crisis desatada con Perú a raíz de la denuncia de espionaje. Buscan que no se afecten las relaciones económicas y comerciales y además tratan de convencernos de mantener el TLC. La primera clarinada la dio el canciller chileno Mariano Fernández tras ver las declaraciones del ministro de Relaciones Exteriores de Perú, José García Belaunde, al señalar que si Chile no investiga ni sanciona a los responsables del espionaje cometido, Perú tendrá que revisar todo el proceso de las relaciones bilaterales. Fernández bajó el tono beligerante de días anteriores y dijo a los medios: "Tengo la impresión de que tiene que haber una cierta racionalidad en el Perú, que va a aparecer en algún momento, dándose cuenta de que la contribución económica de Chile por la vía de comercio es dinámica e interesante. Lo mismo por la vía de la inversión, porque somos los segundos inversionistas extranjeros".