La detección del espía Víctor Ariza fue producto de un largo operativo de inteligencia montado por la Fuerza Aérea del Perú, pero su captura efectiva corrió a cargo de la Dirandro con un equipo especial luego de las coordinaciones realizadas por la Fiscal de la Nación, la misma FAP y la Policía Nacional. Aquí la segunda entrega de esta indignante historia de oprobio y traición.Para evitar que se rompiera el secreto de la investigación, las autoridades de la FAP decidieron "invitar" al suboficial Víctor Ariza Mendoza a un restaurante ubicado a escasas cinco cuadras de su centro de labor, momento en el que tendría que intervenir la Policía y detenerlo por los cargos ya conocidos.