Desde el 26 de octubre, el alto mando de la Fuerza Aérea del Perú (FAP) sabía que el espía Víctor Ariza trabajaba con el apoyo de presuntos cómplices que pertenecían a esa institución militar. No obstante ello, uno de esos contactos, el suboficial Justo Ríos Aguilar, se fue al aeropuerto y, como contaba con la autorización escrita de sus jefes para vacacionar, salió del país el 5 de noviembre. Nadie en la FAP se lo impidió. El informe secreto de Contrainteligencia Nº 001-2009 -que obra en el expediente judicial-, enviado el 26 de octubre por un agente operativo de esta institución al director de Inteligencia, general FAP Nicolás Asín Argote, confirma que, por lo menos desde ese día, los altos jefes de Inteligencia y el alto mando de la FAP habían cerrado el círculo de Ariza y en él figuraba Ríos Aguilar.