Las autoridades que siguen el caso de Víctor Ariza Mendoza, el suboficial FAP que reconoció haber espiado para Chile durante cinco años seguidos, también están detrás de otros tres militares que pertenecen al mismo instituto y que serían sus cómplices. Se trata del técnico de primera FAP Víctor Buendía Rodríguez, además de los suboficiales Justo Ríos Aguilar y Omar Flores Arrazabal. Según el acta de detención preliminar de Ariza Mendoza, presentada ayer por el programa Día D, los tres mantuvieron "permanente comunicación" con el espía. Fuentes judiciales consultadas por este diario, señalan, además, que el principal implicado en este caso sería el suboficial Justo Ríos Aguilar, quien viajó a Costa Rica el 5 de noviembre, cinco días después de que Ariza fuera detenido por personal de Inteligencia de la Fuerza Aérea, y de allí, habría pasado a Estados Unidos. Es más, nuestras mismas fuentes precisaron que ya existe orden de detención contra Ríos Aguilar.