RADIOGRAFÍA DE UN CONGRESO PARA OLVIDAR
2 de noviembre de 2009

En julio de 2006, ochenta y uno de los 120 congresistas que accedieron a una curul lo hicieron enarbolando las banderas de la renovación parlamentaria y de la eliminación del voto obligatorio. Todos ellos -integrantes del Partido Aprista y de la alianza Partido Nacionalista-Unión por el Perú- apostaban entonces por estas reformas, y fue ese compromiso con el electorado lo que, entre otros factores, les permitió convertirse en las dos principales fuerzas políticas del Legislativo. Hoy, 39 meses después, solo el oficialismo respalda esta iniciativa, que ha encontrado férrea oposición no solo en Unidad Nacional o el Grupo Fujimorista, sino también en los dispersos seguidores de Ollanta Humala, agrupados ahora bajo distintas denominaciones como UPP, Bloque Popular, Grupo Parlamentario Demócrata, etc.Con desafortunadas experiencias registradas en el quinquenio 2001-2006, como la de Leoncio Torres Ccalla, de Perú Posible, que hasta hoy purga prisión por haber violado a una joven, en pleno ejercicio de su mandato; la de Víctor Valdez, que valorizara una ruma de libros como ‘la biblioteca del millón de dólares’ y reconoció a su hija por presión mediática; o las de Jesús Alvarado, Doris Sánchez y Enith Chuquival, todos ellos denunciados por nepotismo, lo que esperaba el elector en abril de 2006 era un Congreso que le diera las herramientas necesarias para evaluar permanentemente el desenvolvimiento de sus representantes y, de ser necesario, revocarlos.