La reunión convocada ayer por el titular de la Presidencia del Consejo de Ministros, Javier Velásquez Quesquén, para analizar la situación en torno al posible desalojo de los trabajadores de la empresa Agraria Azucarera Andahuasi, sirvió también para que el jefe del Gabinete niegue injerencias políticas en el tema y para pedir que el problema se solucione sin llegar a la violencia. A la cita acudieron, además de Velásquez Quesquén, el ministro del Interior, Octavio Salazar, y el presidente de la región Lima Provincias, Nelson Chui, así como representantes del grupo Bustamante, quien mantiene una disputa por la empresa con el grupo Wong, cuyos representantes no acudieron a la cita. "El Gobierno tomará todas las medidas para evitar que el tema de Andahuasi pueda traducirse en hechos de violencia y que pueda costar la vida de personas y de nuestros policías", declaró el primer ministro. Él agregó que lo que ocurra en los próximos días será responsabilidad de quienes tuvieron la posibilidad de solucionar pacíficamente la disputa.