La entrada de la azucarera Andahuasi parece la de un fortín militar. Pasando el puente desde la carretera Huaura-Sayán, se observan dos grupos centinelas de trabajadores que reciben a cualquier "intruso’ con gritos y advertencias de que no dejarán la azucarera bajo ningún término y que la defenderán con sus vidas.Un grupo de policías permanece atento. Están desde el viernes último y no saben hasta cuándo permanecerán en Andahuasi, rodeados de mosquitos y caña de azúcar, bajo un fuerte sol, a unos 43 kilómetros de Huacho. Están allí y en otros tres lugares más. Poco más de 500 agentes esperan la orden de desalojo, aunque los manifestantes creen que son 1,000.