La presencia de minas artesanales de procedencia narcoterroristas en los inhóspitos territorios del valle de los ríos Apurímac y Ene (VRAE) es un hecho con el que deben combatir las fuerzas militares en sus continuos patrullajes. Sin embargo, la mina que terminó ayer en la mañana con la vida del sargento segundo EP Euler Sánchez Ipushima no era habitual. Según fuentes del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, esta sería la primera vez desde el inicio de la ofensiva militar en esta zona que esta arma subterránea se encontraba dentro del perímetro de una base contrasubversiva, en este caso de Vizcatán, ubicada en Ayacucho.