El gobierno de Michelle Bachelet estaría preocupado, ahora, por el encuentro que sostendrán, a fines de noviembre, el presidente Alan García y el papa Benedicto XVI. La inquietud de La Moneda llegaría a tal punto que la Cancillería sureña ya habría pedido a sus embajadores en Lima, Fabio Vío, y en la Santa Sede, Pedro Pablo Cabrera, nada menos que monitorear las "intenciones" del jefe del Estado Peruano.Según el diario El Mercurio, Chile teme que, durante la audiencia, García plantee ante el Sumo Pontífice su posición contra la carrera armamentista en la región y exponga su propuesta para firmar un pacto de no agresión.