Las puertas de un escándalo con ribetes dramáticos se abrieron poco después de las 9:30 p.m. del martes en la vivienda signada con el 2521 del jirón Eduardo del Castillo, en el Cercado de Lima. Al interior de ella, la discusión entre el congresista fujimorista Ricardo Pando y su esposa, la abogada Milagros Morales Nieva, llegaba a su fin de la forma más violenta e inexplicable: una puñalada con un cuchillo para cortar pan propinada en la espalda del primero por su mujer. Tras desvanecerse, Pando fue llevado por su hija de 18 años a la clínica Stella Maris, en Pueblo Libre, donde se le practicó una laparoscopía de urgencia para descartar si la lesión había dañado uno de sus riñones. El resultado fue negativo. A la 1 a.m. del miércoles, el legislador fue trasladado a la habitación 307 del nosocomio. Este hecho, sin embargo, se confirmaría recién ayer por la mañana y a través de la radio. Morales admitía entonces ser la autora del ataque y ofrecía disculpas públicas a los tres hijos que tuvo con el legislador. "Todo fue circunstancial, pero lo hice en mi defensa", dijo, con la voz llorosa. ¿Pero qué desató la agresión? Morales ensayó ayer una sola respuesta ante la prensa. Dijo que una llamada al celular de su marido, recibida por él cuando ambos volvían a casa, y que habría hecho una mujer ajena al matrimonio, le hizo saber que la relación de años se había terminado. Ella no soportaba más."Esto lo conversamos en la casa", le dijo Pando.