Al descender del avión que lo trajo ayer al Grupo Aéreo 8, en Lima, el cabo Josvel Páucar Sunaval estaba recostado en una camilla. Una herida de bala en el pie derecho, sufrida en el último ataque terrorista a las fuerzas del orden en la localidad de Sinaycocha, distrito Santo Domingo de Acobamba (Junín), le imposibilitó bajar de la nave por sus propios medios, pero no impidió que llevara el puño en alto. Ese gesto de coraje fue celebrado con vivas y aplausos por unos 300 integrantes del Grupo Aéreo 3 de la FAP que llegaron al lugar para solidarizarse con sus ocho compañeros heridos y tres fallecidos.El mayor FAP Ángel Michael Vejarano Pacheco (piloto), el mayor Jorge Lenin Sánchez Pérez (copiloto) y el técnico FAP de tercera Carlos Caicedo Castro eran parte de ese grupo, encargado de operar las aeronaves en el VRAE, refirió el técnico de segunda de la FAP, Hernán Mendoza Donayre. (Edición sábado).