Primero fue La Diablada; ahora, Bolivia reclama como parte de su patrimonio al Ekeko, una deidad venerada por los pobladores del Altiplano y que, según la tradición, ahuyenta la desgracia de los hogares y atrae la fortuna. Pero no solo eso: las autoridades y diversos estudiosos bolivianos han ido más allá y han acusado al Perú de intentar apropiarse de su patrimonio cultural.De acuerdo con una publicación del diario La Prensa, de La Paz, el director del Museo de Arte de Bolivia, Édgar Arandia -quien ha investigado el tema-, sostiene que el Ekeko tiene su origen en Tiwanaku, pero en la parte del territorio boliviano. El estudioso afirma que se trata de una divinidad de la fecundidad, y no de la fortuna, como es considerada por los pobladores peruanos, pues se ha hallado evidencias antiguas que muestran a la imagen con el miembro viril erguido. Además, "aunque el Ekeko formaba parte de la jerarquía de los incas, su origen no es incaico, sino tiwanacota".