Desde que Evo Morales llegó al poder, en el año 2006, el Perú, los peruanos y el presidente Alan García parecen haberse convertido en el motivo de todos sus males. Ya no sorprende que los cables de las agencias de noticias inunden las redacciones de los diarios con declaraciones suyas que, de una u otra manera, terminan involucrando a nuestro país. Ayer no fue la excepción.El jefe de Estado boliviano, un día después de que se produjeran dos atentados con sobres bomba en La Paz -uno dirigido al líder campesino Fidel Surco, afín al Gobierno, y otro a un empresario de la construcción-, afirmó que la "oposición derechista" y los "neoliberales", con la participación de ciudadanos peruanos, buscarían desestabilizar a su gobierno.Sin mostrar ningún tipo de prueba y señalando que el tema aún está en proceso de investigación, Morales denunció que sus opositores están contratando a mercenarios de nacionalidad peruana para entorpecer las elecciones del próximo 6 de diciembre -proceso en el cual el ex líder cocalero intentará su reelección-, aunque no los relacionó directamente con los atentados del miércoles.