Nuestros "otorongos" parlamentarios no dejan de sorprendernos. En vísperas de que empiecen a funcionar las 22 comisiones de trabajo del Congreso, se ha desatado un singular torneo de "jales" de congresistas de una bancada política a otra con la finalidad de acaparar el mayor número de presidencias de estos grupos de trabajo legislativo en el penúltimo año parlamentario.Todo empezó el viernes. Se reunió la bancada de Unión por el Perú (UPP) y allí se acordó que -por tercer año consecutivo- Karina Beteta continuará al frente de la Comisión de la Mujer y Desarrollo Social del Parlamento. Esta fue la peor noticia que recibió su colega puneña Margarita Sucari, porque ella había renunciado hace 15 días a Bloque Popular (BP) para pasarse a UPP justamente porque le habían asegurado que había la posibilidad de que este año parlamentario ejercería esa responsabilidad.Mientras Beteta sonreía por su re-reelección en este puesto, a Sucari no le quedó otra que dirigirse a su despacho y redactar un escrito a la Oficialía Mayor del Parlamento, en que comunica que renunciaba a UPP para retornar a Bloque Popular.