Ante las críticas que siguen arreciando en contra de la designación de Javier Velásquez Quesquén como primer ministro, el presidente Alan García ensayó una segunda defensa ayer, cuando dijo que le parecía una falta de respeto al pueblo peruano que se afirme que su jefe del gabinete es un hombre de "tercera línea", como lo señaló el ex mandatario Alejandro Toledo."En nuestro país no hay ciudadanos ni de primera ni de tercera categoría; que lo entiendan bien los que tienen complejos en la sangre, eso está mal", replicó el jefe de Estado tras resaltar que a una persona no se le puede calificar de esa manera por el hecho de ser "provinciano", "cholo" o "cobrizo".