Esta vez el procesado Alberto Fujimori no gritó "¡Soy inocente!", pero lo quiso dar a entender. Alzó la voz y confundiendo la sala de audiencias con un estrado político, trató de justificar la irregular entrega de 15 millones de dólares a Vladimiro Montesinos en setiembre del 2000. En su alegato de ayer dijo que lo hizo para garantizar la estabilidad del país y evitar un golpe de Estado que estaba preparando su asesor.Ayer finalizó la etapa de alegatos en el juicio seguido al ex presidente, en el cual es acusado por los delitos de peculado y falsedad ideológica. La sentencia será dictada el próximo lunes. Para evitar el interrogatorio de testigos y un juicio largo que pondría en evidencia la forma en que se manejaron los recursos del Estado, Fujimori admitió los hechos de la denuncia fiscal, por lo cual este proceso resultó breve.(Edición sábado).