Otra vez la solidaridad se ve opacada por la indolencia y el engaño. La madrugada del último martes la Sunat incautó 32 toneladas de arroz, en 630 sacos, en un tráiler que viajaba de Ica a Lima. El cargamento no era ilegal, pero el destino no era el correcto: los sacos eran donaciones del Programa Mundial de Alimentos de la ONU (PMA), solicitadas por el Gobierno Central, y debían haber llegado a Puno para aliviar el hambre de los afectados por la ola de frío. El conductor del camión con placa YI-9143 Óscar Muñoz Mendoza (31) no pudo explicar a los agentes de la Sunat el origen de los bienes valorizados en US$15.000. El jefe de Operaciones Especiales de la Sunat, José Peña, informó que el tráiler intervenido tampoco formaba parte de la flota de unidades de la empresa Industria Arrocera de América (Induamérica), contratada por el PMA para proveer y trasladar el arroz hacia Puno.Sin embargo, estas 32 toneladas son solo parte del cargamento que debió llegar a Puno. El Comercio pudo averiguar que en total fueron 311 toneladas las que se solicitó a Induamérica, pero cerca de 100 nunca llegaron a su destino.