El saliente ministro de Defensa, Antero Flores-Aráoz, defendió férreamente su gestión y aclaró que no cayó en la "caviarada" de sentarse en un escritorio para tratar de resolver los problemas del país, como sucedió en gestiones anteriores, sino que se centró en los problemas medulares que aquejaban a su sector.Flores-Aráoz Esparza indicó que su preocupación se dirigió a afrontar temas importantes, como el terrorismo en el valle de los ríos Apurímac y Ene, la crisis de la Caja de Pensiones Militar-Policial (CPMP) y la repotenciación de las Fuerzas Armadas.