Cada año que pasa, la fuerza de la Confederación General de Trabajadores del Perú (CGTP) se va desinflando, lo cual quedó en evidencia con la escasa convocatoria que logró durante el paro del 7, 8 y 9 de julio, que ayer ni siquiera se sintió. El propio vicepresidente de la CGTP, Olmedo Auris, lo reconoció públicamente. "Obviamente hay debilidad, yo no lo puedo ocultar (…) Admitimos que nuestras posibilidades no eran para un paro nacional", manifestó en el programa A Primera Hora, de Canal 2.Atrás quedaron las épocas en las que la CGTP lograba llenar la Plaza Dos de Mayo, como durante la "jornada de lucha" del 8 y 9 de julio del 2007, y eso gracias a que ese año los campesinos también participaron en la protesta.