El jefe de Estado, Alan García, insistió en la existencia de un modelo político en Sudamérica que se pretende imponer por la fuerza a través de la agitación y las huelgas, y en ese contexto -dijo- "el Perú no está ajeno a eso". Señaló que en este momento, el modelo violentista ya no es el senderismo o el tupacamarismo de los años 80 o 90, sino un modelo de destrucción institucional de todo tipo, económico y político, a fin de que los países demócratas caigan en el vacío y en la destrucción. "Hay mucha gente que quisiera poner en marcha un modelo así en el país, que en mi concepto sólo llevaría a la pobreza y miseria a nuestra patria, y sufrir el enorme impacto de la crisis internacional", expresó.