El efecto Bagua sigue vivo. En medio del clima de la interpelación política al gobierno por los luctuosos sucesos de la Curva del Diablo -que dejó 34 muertos, entre policías y civiles- la disciplina del oficialismo parlamentario nuevamente se quebró ayer.La prueba está en las declaraciones públicas de dos voceros de la bancada aprista, justamente a 72 horas de la comparecencia obligatoria ante el pleno del Congreso de la República del primer ministro Yehude Simon Munaro y de la titular del Interior, Mercedes Cabanillas, por lo ocurrido en la región amazónica.El legislador Luis Gonzales Posada -ex presidente del Congreso e integrante de la Comisión Política del Partido Aprista Peruano- dijo ayer que el aprismo respalda con "fuerza y vigor" al primer ministro, "porque es un hombre que ha actuado con mucho coraje, con bastante transparencia y sería inaceptable que algún integrante del aprismo estuviera pensando en su salida para sucederlo".