Al cabo de una semana de críticas por la ineficiencia gubernamental para resolver el conflicto de Bagua y, sobre todo, por la fracasada operación policial de desalojo que terminó con 34 muertos, el presidente Alan García dio a entender, ayer, que el Gobierno estaría dispuesto a aceptar la derogación de los decretos legislativos cuestionados por las poblaciones amazónicas.Con un discurso más conciliador -que contrasta con el que tuvo tras los hechos de violencia-, el mandatario afirmó que el Ejecutivo aguardará lo que decida el grupo de diálogo promovido por la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM) y que sus acuerdos, sean cuales fuesen, serán acatados."Convocada sea esta mesa con los 10 representantes de las comunidades nativas, cuatro ministros y los presidentes regionales de las zonas amazónicas, deposito en ellos la solución del problema. Ellos nos dirán, después de unos días, lo que consideran justo y acertado, y eso haremos", dijo, tras un recorrido por colegios en los que se desarrolló el examen nacional docente.