Los protocolos de necropsia que aplicó el Instituto de Medicina Legal (IML) a los 19 efectivos de la Policía Nacional asesinados en Bagua e Imacita -y cuyos cuerpos fueron trasladados a la capital- indican que diez murieron víctimas de armas punzocortantes y que otros nueve recibieron heridas mortales de proyectiles de fusiles de guerra (6) y de escopetas de caza (3).